Diabetes Mellitus
La diabetes mellitus es un desorden en el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas causado por una deficiencia de insulina, que puede ser absoluta o relativa. Por su parte, la insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas, con el fin de controlar la glucemia (niveles de glucosa en sangre).
La deficiencia de insulina ocasiona un deterioro en la capacidad de los tejidos para utilizar los nutrientes, lo que se traduce en un aumento de glucosa en sangre (hiperglucemia).
En condiciones normales, cuando la glucosa excede de 110 mg/dl se secreta insulina y la glucemia baja a su valor normal (80-110 mg/dl). Cuando la glucemia disminuye por debajo de 60 mg/dl se frena la produccion normal de insulina, lo que limita la utilización de glucosa por los tejidos y permite que la glucemia aumente al valor normal.
El organismo obtiene su energía en forma de carbohidratos, grasas y proteínas a través de la dieta. Esto proporciona combustible para 4-8 horas de metabolismo celular. Después de este período el organismo se nutrirá de la glucosa producida por el hígado, principalmente, pero todo ello controlado por la mayor o menor producción de insulina por las células pancreáticas.
Predisposicion racial
Keeshond, Puli húngaro , Caniche , Pinscher Miniatura , Samoyedo , Bobtail , Daschund , Springer Spaniel , Alaska Malamute , Schipperke , Schnauzer Miniatura , Spitz Finlandés , Chow chow , West Highland White Terrier , Beagle , Cairn Terrier , Dobermann , Golden Retriever
Sintomas de la Diabetes melitus
-Poliuria / Polidipsia : aumento del consumo de agua y de la emision de orina
- Polifagia: aumento del apetito
- Caquexia : adelgazamiento extremo
- Aumento de la susceptibilidad a las infecciones
- A largo plazo la aparicion de cataratas
Tratamiento de la Diabetes
La finalidad del tratamiento es eliminar los síntomas observados o minimizarlos limitando las fluctuaciones de glucosa. Esto lo conseguiremos con la administración de la insulina apropiada, dieta, ejercicio, la prevención y control de trastornos inflamatorios, infecciosos, neoplásicos y endocrinos.
Los buenos resultados dependerán del número de células beta funcionales que queden en el páncreas y de la variación individual de la respuesta al tratamiento.
La pérdida de peso en presencia de un buen apetito a menudo es signo de que la glucemia no se controla adecuadamente, aunque a veces la dieta baja en grasas puede ser la apropiada para el perro diabético.
Las infecciones recurrentes en piel, vías urinarias o vías respiratorias también pueden ser indicadoras de que la hiperglucemia persiste.
El ejercicio es muy importante, debe realizarse todos los días a la misma hora.
Una excepción serían los perros de caza, a los que debemos disminuir la dosis de insulina en los días en que hagan un mayor esfuerzo. La cantidad a reducir es difícil de determinar, pero recomendamos un 50 por ciento al principio y hacer ajustes según los síntomas y las eventuales hipoglucemias.
Los signos de esta complicación deben ser identificados rápidamente por el cazador o guía y tener siempre a mano fuentes de glucosa.
La insulinoterapia es el aspecto más importante del tratamiento de la diabetes mellitus. Las hay de acción corta (regular), intermedia (lenta, NPH) o prolongada (ultralenta), así como mezclas de las anteriores en función de la prontitud, duración e intensidad del efecto después de su administración por vía subcutánea. También existen diferentes presentaciones en función de la especie animal de las que se obtiene. Así, tenemos la bovina, la porcina y la obtenida por ingeniería genética, llamada recombinante humana. En perros podemos utilizar esta última, aunque existe en el mercado una de uso veterinario, de origen porcino, con excelentes resultados.
El tratamientose suele iniciar con una inyección al día en dosis de 0,5 UI/kg, pero normalmente serán necesarias dos inyecciones diarias y llegar hasta 1 UI/kg para conseguir un adecuado control del proceso. Los reajustes de dosis debemos hacerlos a razón de 0,53 UI por animal cada cinco días en caso de ser necesarios.
En veterinaria, la insulina puede administrarse antes de las comidas a animales diabéticos que habitualmente tengan un buen apetito. Sin embargo, hay perros que manifiestan un apetito selectivo, en cuyo caso es mejor pincharles en el momento de la comida. Si no ingiere alimento puede reducirse la dosis a la mitad o no administrarse y llevar al perro al veterinario para determinar la causa de la anorexia.
El control de la glucemia puede tardar un mes en lograrse y se habrá conseguido cuando se resuelvan los signos clínicos, el perro se encuentre saludable, su peso corporal sea estable, si es posible, la glucemia varíe entre 100 y 250 mg/dl durante el día. Una vez conseguido un buen valor de glucosa en sangre, haremos controles cada tres o cuatro meses, cuyos resultados no permitirán ajustar la terapia con insulina.
Los ajustes en la dosificación serán frecuentes, por lo que es importante establecer un rango de dosificaciones «seguras ». La vigilancia ocasional de la orina para buscar glucosuria o cetonuria pueden proporcionar información útil. El sitio adecuado para administrar las inyecciones son los laterales del tórax y del abdomen.
Tratamiento nutricional
El tratamiento nutricional está encaminado a suministrar los nutrientes adecuados para lograr y mantener una condición física y un peso corporal ideal, y crear las condiciones óptimas para un control satisfactorio de la glucemia y para prevenir o
corregir enfermedades concurrentes o complicaciones de la enfermedad. Las ingestas deben ser consistentes, con un horario de comidas coordinado con los efectos fisiológicos de la insulina administrada.
Se deben suministrar una mezcla de alimentos enlatados y secos, evitando los blandos y húmedos debido a los efectos hiperglucemiantes de determinados elementos presentes en ellos.
Las dietas que contienen cantidades aumentadas de fibra ayudan a favorecer la pérdida de peso, hacen más lenta la absorción de glucosa desde el tubo digestivo y aumentan así las posibilidades de control de la hiperglucemia. Si vuestro perro es obeso, el adelgazamiento debe ser gradual a lo largo de varios meses. Los requerimientos de insulina irán disminuyendo a medida que el perro pierde peso y debe ser tenido en cuenta para realizar los ajustes necesarios.
Lo contrario ocurrirá si el perro estaba delgado al iniciar el tratamiento y se produce una ganancia de peso. El horario de comidas es muy importante, ya que en los diabéticos la secreción de insulina es insuficiente o nula, por lo que la ingesta debe coordinarse con los efectos fisiológicos de la insulina inyectada.
Se deben dividir las comidas, intentando que el perro las ingiera lentamente. Si recibe una sola inyección al día, deberá comer tres veces, y si recibe dos, deberá hacerlo cuatro. A los efectos prácticos la mayoría de los propietarios tienen problemas para cumplir el horario, normalmente será suficiente hacer coincidir las comidas con las inyecciones de insulina, si es que el perro recibe dos administraciones diarias. Si sólo le aplicás una inyección, se le dará una comida un ese momento y otra ocho o diez horas después.
Si nos encontramos con un perro con diversas patologías, la dieta a suministrar debe ser la adecuada para la enfermedad más grave de las que tenga, la que realmente tiene más posibilidades de acabar con su vida. Así, una dieta para insuficiencia renal crónica, insuficiencia cardíaca o pancreatitis es más importante que la empleada para la diabetes, ya que la hiperglucemia puede ser controlada con la insulina.
